¿Emociones?
Las tenemos muchas veces presentes en
nosotros son nuestras visitas en casa y a veces poco sabemos de ellas; me
refiero a las emociones. Esas conocidas sensaciones cambiantes que tenemos a lo
largo del día, como muy bien expresa Osho:

A veces florece la
ira, a veces la tristeza, a veces la felicidad, a veces el dolor y a veces la
angustia. Pero todas ellas son flores, y tu vida es la guirnalda.”
La rabia, el miedo, la tristeza, la alegría y
el amor. Existen mucha otras sensaciones pero básicamente son esas; pues en
realidad podríamos decir que existen dos emociones básicas el miedo y el amor. Todas
las demás se encuentran entre ambas. Pero cómo manejamos normalmente estos
estados llamados emociones, quién nos enseña a hacerlo. Podemos decir que la
forma en la que enfrentamos las emociones procede de la forma en la que las
personas que nos criaron lo hacen. Por ej, si en casa nunca nadie mostraba que
estaba enfadado si no que simplemente se callaba, es muy probable que tú
tampoco expreses enfado o incluso que casi no lo sientas. De todas formas,
aunque hayamos aprendido cierta forma de manejo de las emociones que no nos
hace sentirnos bien siempre podemos cambiar, y actualizar a otro aprendizaje ya
que todo lo que sabemos prácticamente lo hemos aprendido y tenemos siempre la
capacidad de volver a aprender.
Es importante saber que las emociones no son
nosotros, nosotros no somos la rabia ni la tristeza y a veces nos definimos o
nos definen de esa forma, por ej, es una persona triste o una persona rabiosa,
etc. Las emociones son estados, y como estados se pasan, no hay ninguna emoción
que dure para siempre y si lo hace es que estamos haciendo algo cada día para
alimentarla. Lo que ocurre es que muchas veces no somos consciente de lo que
estamos haciendo para dar de comer por ej, a la tristeza y cada día nos
sentimos tristes, muchas veces sin ser conscientes del por qué. Otro dato
importante es que las emociones son energía. Seguramente, has notado en tí que
cuando te enfadas todo tu cuerpo se activa, respiras más fuerte y rápidamente,
el corazón se acelera, no te puedes quedar quieto, etc. Es como si te hubieran
dado una inyección de adrenalina. Lo mismo ocurre con la alegría sientes una
gran activación y unas ganas enormes de expresar y compartir esa alegría,
hablas con más fuerza e incluso puedes dar saltos, por ej, sólo tenéis que
recodar cuando a alguien le ha tocado la lotería en la tele- qué es lo que
hacen-. Como energías las emociones necesitan ser expresadas para poder ser
liberadas, si no es así, se quedan estancadas y provocan los llamados bloqueos
emocionales. Y cuando el agua se queda estancada y no fluye toda su
transparencia y fluidez se pierde. La escucha atenta hacia nosotros mismos, el
parar un poco dentro de nuestra rutina diaria nos puede ayudar a conectar un
poco más con nosotros mismos y las emociones que están presentes en nosotros,
pues a veces están funcionando sin ser conscientes de ellas
pues estamos en otros asuntos como, por ejemplo, tener que ir al
trabajo o a comprar. ¿Por qué la escucha interna es tan importante? Pues
imaginar que necesitáis algo de vuestra pareja o vuestro hijo y se lo decís
pero ellos no están prestando atención- qué creéis que ocurrirá-, exacto, no
conseguiréis lo que queréis y encima os podéis incluso enfadar con ellos. Lo
mismo nos sucede con nosotros mismos. Si queremos saber manejar nuestras
emociones el estar atento a ellas nos servirá para saber qué es lo que
necesitamos en ese momento y así liberarnos de esa sensación. Ya que todos
tenemos la experiencia de no haber hecho algo en un momento determinado y
recordarlo más tarde como una espinita clavada con ese - si yo hubiera….- lo que no
liberamos permanece dentro de nosotros, y si dentro de nosotros se acumulan
emociones negativas, cada día nos sentiremos con menos ganas, más cansados y
con menos ilusión ¿por qué? porque las emociones negativas acumuladas nos gastan nuestra energía.
Así que os animo a liberar vuestras emociones
negativas dejad que salgan y se vayan, si las evitáis seguirán ahí y gastando
vuestra energía. No me refiero a que se las echéis a otros encima, usando la
culpa o el reproche pues eso lo solemos hacer bastante y no funciona.
Simplemente, daros a vosotros un tiempo con vosotros para sentirlas plenamente,
pues las emociones que sentimos son nuestras de nadie más, nosotros somos los
responsables de ellas y de nuestra vida, no los demás. Quizás no sea agradable
sentirnos tristes o enfadados, sin embargo, si lo hacemos plenamente sin
reprimirnos como un cerillo que encendemos, no hay duda de que no durará para
siempre. Además, el hacer las paces con las experiencias que han despertado
esas emociones negativas nos ayudará a traer más paz interior en nosotros
mismos y con ello a nuestra vida.