miércoles, 20 de noviembre de 2013

El reproche...la pista que necesitabas para saber más de tí mism@


La palabra reproche según la Real Academia de la Lengua es la acción de reprochar o la expresión con la que se reprocha. Y qué dice sobre el verbo reprochar pues una de las definiciones es echar en cara la cual encaja con lo que me gustaría hablaros hoy en este post. Todo el mundo alguna vez ha utilizado el reproche en sus relaciones con los demás ya sean con personas más cercanas como parientes/pareja o con personas que sólo hemos visto una vez. Normalmente, esta forma de comunicación tiene un objetivo que puede variar en función de la persona. Hay personas que lo que quieren es pedir algo a la otra persona, por ejemplo, “hay que ver que nunca sacas la basura siempre lo tengo que hacer yo” (saca a veces tú también la basura). Otras veces lo que se muestra en un reproche es una petición (me gustaría que ayudarán) y un deseo que la persona no se permite hacer (me encantaría estar tumbada como ellos), por ejemplo, “míralos, todo el día tumbados sin hacer nada”. En ambos casos, el reproche también sirve como vía de expresión de una emoción que normalmente va encubierta, pues aparentemente el reproche señala al exterior a alguien o a algo pero sí, nos paramos un poco a mirar dentro de ese reproche podemos encontrar la base desde la que surge. La mayoría de las veces tiene que ver con que estamos cansados de hacer algo y que los demás no lo hagan, es decir, estamos frustrados, enfadados y/o tristes. Lo cual va unido a que nosotros no nos permitimos hacer cosas que nos gustaría y vemos que otros lo hacen con facilidad por lo que nos sentimos molestos/enfadados. Si vamos más allá podemos descubrir que todos esos sentimientos que contiene el reproche tienen que ver con nosotros mismos, no con los demás, y simplemente, la conducta de los demás nos ayuda a sacar a la luz aquello que no tenemos resuelto en nosotros. En el primer ejemplo, podría ser que la persona no sabe poner límites, pedir lo que quiere o negociar y espera que sea el otro el que lo haga por ella. Ese reproche si la persona lo analiza y se pregunta ¿Qué dice de mí ( de mis necesidades) este reproche que acabo de hacer?  le ayudaría a descubrir lo que necesita cambiar en ella misma para sentirse mejor consiguiendo así control en su vida en lugar de frustración y enfado.


Por tanto, se pueden usar los reproches como pistas muy valiosas que nos guían a la hora de saber qué aspectos de nosotros necesitamos mejorar o cambiar. Esto no es fácil de realizar para algunas personas que están muy orientadas hacia  fuera, es decir, que ponen su bienestar en la conducta o hechos externos. Frases que ejemplifican este tipo de visión son “si él cambiara, yo estaría feliz” “Si me hiciera caso a lo que le digo, yo estaría tranquilo” ”Si mi hijo estudiara, podría descansar”. Sin embargo, es importante ir asimilando que nuestro bienestar depende sólo de nosotros y somos los únicos responsables de cómo vivimos nuestra vida. Esta afirmación no es fácil de asumir pues muchos hemos aprendido que nosotros somos los que tenemos que hacer sentir bien a los demás y ellos a nosotros. No obstante, si pasamos a recordar siempre que nosotros somos los responsables de nuestro bienestar nos abriremos puertas porque nos daremos cuenta de que tenemos la llave. ¡Quién iba a saber que los reproches en realidad son auto-reproches!
Pues así es, (anótalos, pregúntate qué dice de lo que necesitas hacer por ti y estás esperando de otro/otros (por ej. cuidarte más, aceptar algo, descansar, pedir más, decir No, etc.)  os animo a curiosear esos reproches como preciosas pistas que os ayudarán a encontrar esa llave que os ayudará a salir de ese cuarto oscuro.